Un trabajador minero y el sueño de dejar la excavación al concluir su hogar familiar

San Gregorio de Nigua, San Cristóbal. — Eloy Peña, conocido por muchos como “Babita”, salió de su vivienda antes de que despuntara el sol con una meta clara en la mente: trabajar solo un tiempo más en la mina y luego alejarse definitivamente de esa labor. A sus 52 años, había asumido ese empleo como una alternativa provisional, impulsado por un único propósito: finalizar la construcción de su casa familiar y comenzar una nueva etapa lejos de los riesgos del subsuelo.

Peña era operador de maquinaria pesada y llevaba años desempeñándose en excavaciones. Sin embargo, según relatan sus familiares, su intención nunca fue permanecer de manera indefinida en la mina Milito, ubicada en el distrito municipal de San Gregorio de Nigua. El acuerdo personal que había hecho consigo mismo era claro: tan pronto terminara su vivienda, dejaría ese trabajo.

Un oficio asumido por necesidad, no por vocación

Personas cercanas aseguran que Eloy Peña no se sentía cómodo trabajando en excavaciones profundas, pero entendía que era una de las pocas opciones disponibles para generar ingresos constantes. Su esposa, Alexandra Morbán, afirma que el empleo representaba una preocupación diaria para la familia debido a las condiciones del entorno y a la falta de garantías.

“Él siempre decía que eso no era para toda la vida, que era solo mientras levantábamos la casa”, relató la mujer, quien durante meses le insistió en que buscara otra alternativa laboral menos expuesta.

Un mensaje sencillo que hoy cobra valor especial

Como cada mañana, Eloy salió temprano. Antes de hacerlo, dejó un mensaje de voz a su esposa, un gesto habitual cuando no quería despertarla. En la nota, breve y cotidiana, expresó con cariño que ya se marchaba al trabajo y que la dejaba descansar.

Ese audio, grabado sin dramatismo ni presagios, se convirtió posteriormente en un recuerdo profundamente significativo para su familia, al reflejar la rutina de un hombre entregado a los suyos, atento a los detalles y consciente del esfuerzo compartido.

La jornada transcurría con normalidad

De acuerdo con informaciones recopiladas, la mañana avanzaba de forma habitual en la mina. Eloy Peña operaba una retroexcavadora en una de las áreas de excavación, una tarea que dominaba tras años de experiencia con maquinaria pesada.

Compañeros indicaron que el ambiente parecía estable hasta que, cerca del mediodía, el terreno presentó un fallo repentino, comprometiendo la zona donde se desarrollaban los trabajos. Todo ocurrió en cuestión de segundos.

Un conductor que se encontraba a corta distancia logró retirarse a tiempo, mientras que Peña no tuvo oportunidad de reaccionar ante el desplazamiento súbito del material.

Horas de labor para la recuperación

La magnitud del colapso movilizó a otros trabajadores y organismos de apoyo, quienes realizaron extensas labores durante varias horas para despejar el área afectada. El proceso se extendió hasta la madrugada siguiente, cuando finalmente pudo completarse la recuperación.

Durante ese tiempo, la familia permanecía sin información clara. Alexandra Morbán se encontraba comprando materiales de construcción en una ferretería cuando ocurrieron los hechos. Según relató, intentó obtener respuestas, pero nadie le ofrecía detalles precisos.

Una noche marcada por la preocupación familiar

La noche anterior a la jornada, Eloy había permanecido despierto cuidando a su hijastra Yudelkis Morbán, quien presentaba fiebre. Decidió quedarse velándola, atento a cualquier cambio, sin despedirse formalmente antes de dormir.

Ese gesto, aparentemente simple, refleja la imagen que sus allegados describen: la de un hombre responsable, protector y profundamente comprometido con su familia.

Señalamientos sobre las condiciones laborales

Tras lo ocurrido, los familiares de Eloy Peña expresaron su preocupación por lo que califican como deficiencias estructurales en la operación de la mina. Denuncian la falta de equipos de protección adecuados, la ausencia de supervisión técnica constante y la inexistencia de un sistema de atención médica preventiva en el lugar.

Alexandra Morbán sostuvo que no se emitió ninguna advertencia previa sobre el estado del terreno, a pesar de que, según versiones preliminares, las lluvias recientes y la acumulación de material suelto pudieron haber afectado la estabilidad del suelo.

“Eso se pudo evitar”, expresó con firmeza, al considerar que una evaluación a tiempo habría reducido el riesgo.

Sin acompañamiento institucional visible

Otro aspecto que ha generado inquietud entre los allegados es que, hasta el momento, ningún representante del lugar ni autoridad vinculada a la operación minera se ha presentado ante la familia para ofrecer explicaciones formales o acompañamiento.

Esta ausencia ha sido interpretada como una señal de indiferencia, incrementando el sentimiento de desamparo entre los seres queridos del trabajador.

El testimonio de quienes compartieron la jornada

Compañeros de labor describieron a Eloy Peña como un operador disciplinado, respetuoso y altamente capacitado. Carmito Báez, quien trabajó junto a él, afirmó que cada día en la mina implicaba un desafío constante debido a la falta de garantías.

Por su parte, Ignacio de Jesús Sánchez, con quien compartió más de 15 años de experiencia, destacó su destreza en el manejo de maquinaria pesada y su disposición a colaborar siempre que era necesario.

“Era de los que resolvía sin hacer ruido”, señaló.

Un sueño que marcaba cada jornada

Más allá del oficio, quienes lo conocieron coinciden en que Eloy Peña trabajaba con la mirada puesta en el futuro. Cada jornada tenía un propósito claro: terminar su casa, asegurar estabilidad a su familia y cerrar definitivamente el capítulo de la minería.

Ese sueño, construido entre sacrificios y largas horas de trabajo, era su principal motivación para continuar, aun cuando las condiciones no eran las mejores.

Un vacío difícil de llenar

En la intimidad de su hogar, Alexandra Morbán enfrenta ahora una realidad marcada por la ausencia. “Esa cama se me va a quedar grande”, expresó con profunda tristeza, una frase que resume el impacto emocional que atraviesa la familia.

El proyecto de la casa, que había sido símbolo de esperanza, se convierte hoy en un recordatorio del esfuerzo realizado y del anhelo que impulsaba cada amanecer.

Reflexión sobre la seguridad laboral

El caso ha reavivado el debate sobre las condiciones de seguridad en trabajos de alto riesgo, especialmente en zonas de extracción donde muchos trabajadores aceptan estas labores por necesidad económica.

Especialistas consultados señalan que es fundamental reforzar la supervisión técnica, implementar protocolos preventivos y garantizar la protección integral de quienes desempeñan estas funciones.

Una historia que interpela a la sociedad

La experiencia de Eloy Peña no solo habla de un trabajador, sino de una realidad que enfrentan muchas familias dominicanas: asumir labores peligrosas como medio para alcanzar estabilidad.

Su historia pone sobre la mesa la urgencia de revisar prácticas, fortalecer controles y asegurar que ningún esfuerzo humano quede expuesto por falta de previsión.

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